Fe, fantasía y aceptación radical: cuando la esperanza desespera
Todos tenemos —o tuvimos— a alguien que no nos trató como merecíamos. Quizás un padre que nunca nos vio de verdad. Una pareja que nos hizo pequeños y nos competía. Un hermano, un jefe o un compañero de trabajo. Y ese dolor ya lo conocemos. Pero hay un segundo dolor, más callado y más difícil…